4. LAS MINORIAS E INTERNET.
4.3. Ejemplo de minoría a la que Internet puede ayudar decisivamente: las personas sordas.
En otras conferencias anteriores a ésta se ha tratado ya con amplitud y profundidad el tema de la RED SORDA como proyecto decisivamente importante para la Comunidad Sorda.
Corro el riesgo de repetir lo que ustedes habrán ya oído pero considero necesario recordar aquí unos hechos clave al respecto.
En primer lugar dos conceptos:
El de Comunidad Sorda definida como: Grupo de las personas (físicas y jurídicas) que, de forma más estrecha, colaboran o interactúan con las personas Sordas en niveles estratégicos para éstas (familiares, educadores, grupos de profesionales relacionados con la sordera, etc.) y asumen y respetan la identidad propia de las mismas.
El de la Lengua de Signos: http://www.cnse.es/Comsordlse.htm. Se trata de una lengua "visual", que se transmite a través de signos corporales (manos, expresión facial-corporal), y sin que exista una traslación escrita de la misma.
En segundo lugar quiero subrayar que en el documento RED SORDA. El puente entre las personas sordas y la sociedad de la infformación y la economía informacional se enfoca acertadamente el problema. Como lo evidencia el texto de estos párrafos:
"Ni las personas Sordas, históricamente marginadas en el acceso a la información y la comunicación de una sociedad mayoritariamente "oyente", ni esa propia sociedad, pueden permitirse el lujo de introducir una nueva marginación, una nueva barrera, precisamente en el desarrollo de unas tecnologías que son, o pueden ser, perfectamente accesibles a todas las personas independientemente de su capacidad para oír o no. Las propias TIC (Tecnologías de Ia Información y la Comunicación) llevan en su seno el germen de una promesa de "comunicación universal", que así conformaría la "sociedad de la información" y el acceso y participación en la nueva economía informacional.
Las TIC pueden suponer para la Comunidad Sorda una oportunidad histórica ya que, de ser aprovechadas e integradas en su quehacer cotidiano, supondrían un avance importantísimo en la eliminación de las barreras de comunicación que impiden a esa Comunidad una participación plena y responsable en la sociedad, y ello sin renuncia alguna a nuestra propia lengua y cultura. Al mismo tiempo, hay que destacar que la Comunidad Sorda cuenta en la actualidad con un fuerte movimiento asociativo, nucleado en torno a la Confederación Nacional de Sordos de España (CNSE), que ofrece garantías suficientes para afrontar con éxito los retos que las TIC implican.
En conclusión, la Comunidad Sorda, y especialmente el movimiento asociativo de personas Sordas, tiene unas características que lo hacen idóneo a los fines de plantear un uso intensivo de las TIC, porque:
Fruto de ese correcto enfoque es el proyecto "Red Sorda" del que les han hablado a ustedes estos días. Cofinanciado por la Fundación ONCE y la propia CNSE y que consiste en la creación de una intranet piloto, sobre Internet.
Que afirmo que también ha sido correcta y acertadamente entendida como "red de trabajo cooperativo, pero también como un canal de intercomunicación horizontal entre las personas sordas, sus organizaciones y otros colectivos e instituciones, a través de las posibilidades que las tic proporcionan."
Con estos igualmente acertados objetivos estratégicos:
Por mi parte quiero añadir que la Comunidad Sorda es un ejemplo eminente de minoría a la que Internet puede ayudar decisivamente. Porque Internet puede ser el cauce para crear UN SUJETO COLECTIVO NUEVO: EL QUE CONSTITUYA UNA COMUNIDAD SORDA TELEMÁTICAMENTE COMUNICADA, REFORZADA Y COHESIONADA que convierta a las personas Sordas y a los oyentes que participan de la Comunidad Sorda en ciudadanos articulados, organizados, integrados y vigorizados por su participación en debates y acciones que les conviertan en sujetos colectivos conscientes.
Afirmé hace un rato que Internet es la última esperanza para la supervivencia de muchísimas minorías. Preciso ahora que Internet es específicamente la última esperanza para la supervivencia de muchísimas minorías lingüísticas, para las lenguas minorizadas.
Decir eso no es decir poco. Porque la dificultad de la superviviencia de las minorías lingüísticas es uno de los muchos problemas que pueden definirse como angustiosos en la crisis sistémica mundial en la que nos encontramos.
Recordemos lo que escribió el sociólogo francés Degremont: "Hay en la actualidad cerca de 3.000 lenguas vivas en el Planeta. Su importancia es muy variable, si tenemos en cuenta que el chino mandarín lo hablan casi mil millones de personas y, en cambio, el romanche sólo afecta a 50.000. Hay que distinguir, además, las lenguas que sólo son habladas de las que son habladas y escritas, así como hacer lo propio con las lenguas maternas y las llamadas vehiculares, las que sirven para el comercio o para escribir obras científicas. El mandarín y el hindi, las lenguas maternas más extendidas (cerca de un 25% de la Humanidad), sólo se utilizan para publicar menos del 1% de la literatura científica mundial. En cambio, el inglés, aunque es solamente la lengua materna del 8% de los humanos, es la lengua vehicular del 20% de la población mundial, por delante del español con el 7% y el francés con el 6%. En inglés se publica el 22% de todas las obras editadas en el mundo y más del 80% de los artículos científicos y técnicos" (Juan-François DEGREMONT: La Torre de Babel electrónica, en AYER EMPEZO EL FUTURO, tercer suplemento de WORLD MEDIA publicado por EL PAIS simultáneamente con otras 23 publicaciones en todo el mundo, 19.12.1991, página 48)
Y como consecuencia se produce lo que un director general de la UNESCO denunció en 1996 en una reunión científica precisamente sobre las lenguas minoritarias: que cada semana desaparece en el mundo una lengua.
Precisamente toda la explosión de la revolución de la información, toda la revolución telemática de la que vengo hablando en esta exposición, va a acelerar ese proceso de desaparición de lenguas (y con ellas de las culturas específicas de las que son contenedor, vehículo e instrumento imprescindible e irrepetible). Lo diré con palabras de Thierry Vedel, del Instituto de Estudios Políticos de París: "De los 5.000 millones de habitantes del planeta, sólo una décima parte es capaz de generar y tratar la información. Las redes de telecomunicación siguen estando subdesarrolladas en Europa del Este y en América Latina y Africa son muy rudimentarias........ Solo la televisión y la radio, y en menor medida los aparatos para la reproducción del sonido, son medios de comunicación universales........ A fin de cuentas las nueve décimas partes del planeta reciben la intensa actividad electrónica de 15 países industrializados. Y este desnivel va a seguir aumentando, dado que la producción y la gestión exigen un nivel de educación y de preparación cada vez más elevado" (Thierry VEDEL: "10 años para cambiar el mundo", en AYER EMPEZO EL FUTURO, tercer suplemento de WORLD MEDIA publicado por EL PAIS simultáneamente con otras 23 publicaciones en todo el mundo, 19.12.1991, página 52)
¿Recuerdan ustedes el énfasis con el que yo afirmé hace un rato que "El que no está en el ciberespacio, el que no está en Internet, el que no está en la WEB no está en el mundo nuevo que se está ya configurando"?. Repítamos ahora esa afirmación substituyendo la frase pronominal "el que" por "la cultura que", "la lengua que". Digamos: La cultura que no está en el ciberespacio, la cultura que no está en Internet, la cultura que no está en la WEB no está en el mundo nuevo que se está ya configurando. La lengua que no está en el ciberespacio, la lengua que no está en Internet, la lengua que no está en la WEB no está en el mundo nuevo que se está ya configurando.
Multiplicidad, desigualdad, desconocimiento, peligro y confusión. Esos son los rasgos básicos del problema lingüístico mundial. En primer lugar multiplicidad porque tenemos noticia de cerca de veinte mil lenguas y dialectos y en la actualidad sabemos que hay aproximadamente cuatro mil quinientas lenguas vivas. En segundo lugar desigualdad porque, por un lado, más de la mitad de los cinco mil setecientos veinte millones de personas que en 1995 poblábamos la tierra nos expresábamos en sólo un puñado de lenguas: en chino (844 millones de hablantes nativos y más de mil globales), hindi, castellano o inglés (los tres con alrededor de 350 millones de hablantes nativos cada uno), árabe o ruso. Pero por otro lado son sólo ciento treinta y ocho las lenguas habladas por más de un millón de personas, otras doscientas cincuenta y ocho las hablan más de cien mil personas, hay setecientas ocho habladas por más de mil personas y otras cuatrocientas nueve conservadas por poco más o menos un centenar de personas.
Desconocimiento porque hay muchísimos países en los que no se han realizado estudios lingüisticos hasta el punto de que hay dos mil doscientas sesenta y nueve lenguas (la mayoría afroasiáticas o americanas habladas tan sólo por un puñado de personas) de las que conocemos la existencia pero que ni han sido codificadas ni tenemos registros sonoros de las mismas. En el seminario de Leioa de 1996 el Director General de la UNESCO propuso precisamente dar preferencia a la tarea de elaborar un mapa lingüístico mundial y de hacer un informe periódico sobre esas casi cinco mil lenguas vivas que todavía sobreviven. Peligro porque, según nos avisan los expertos (por ejemplo en el seminario internacional "La conservación de las lenguas amenazadas" celebrado el 21 de abril de 1995 en el Centro de Teorías del Lenguaje y del Aprendizaje de la Universidad de Bristol), desaparecerán en el próximo siglo XXI la mitad de las lenguas del mundo. La edición electrónica del "Libro rojo de la Unesco sobre las lenguas amenazadas en Europa" sobre la situación actual de las 94 lenguas y principales variantes que se hablan en Europa pudo ya consultarse en ese seminario de Leioa. Cinco de esas lenguas o de sus variantes estaban potencialmente amenazadas, veintiséis gravemente amenazadas, treinta y ocho amenazadas, nueve casi se han extinguido y trece se han perdido. Dentro del Estado español se considera que el asturiano (bable), el aragonés y el aranés son lenguas amenazadas y que el leonés es una lengua en peligro de extinción. El bretón está en grave peligro como lo están dos de las tres variantes del frisón y el tártaro de Crimea. Algunas de las once variantes del saamí (lapón) están casi extinguidas y otras muy amenazadas. Según ese "Libro rojo" en Rusia son veintiséis las lenguas o sus variantes que están a punto de extinguirse. (Lluis CUGOTA: "Lenguas sin voz", en Ciencia y Salud nº 10, 11.5.1996. Suplemento de LA VANGUARDIA, pp. 6-7)
Multiplicidad, desigualdad, desconocimiento y peligro, pues, como rasgos del problema lingüístico mundial. Y también confusión. Porque desdichadamente es difícil encontrar en la realidad cotidiana la asunción del criterio científico que acepta la pluralidad e identidad linguísticas de las distintas comunidades. Del criterio moderno que considera, desde un punto de vista de estructura lingüística, que toda forma de expresión es una lengua ya que posee un sistema fonológico, morfosintáctico y léxico-semántico completo. Confusión porque aún es escasa la aceptación del hecho de que todas las lenguas que existen en el mundo poseen igual valor y capacidad expresiva y de que las apreciaciones socioeconómicas y los juicios políticos sobre ellas (ciertamente determinantes para su vida) son científicamente circunstanciales. Confusión porque es hoy raro caer en la cuenta de que no hay consciencia sin lenguaje, de que el lenguaje es la consciencia real, práctica, que existe para otros hombres, de que el lenguaje no es solamente el medio o el instrumento de una consciencia preexistente sino el medio natural y social a la vez de la consciencia, de que el lenguaje es la existencia de la consciencia. De que la consciencia, ligada indisolublemente al lenguaje es, pues, una obra social.
Confusión porque la expansión ya planetaria de la economía-mundo capitalista inicialmente europea y hoy mundializada avanza hoy de manera trifronte: por un lado supone la reproducción ampliada del capital a escala mundial, la construcción y conquista de nuevos mercados y la mercantilización de todo implantando la absoluta hegemonía de la abstracción-mercancía (del dinero); por otro lado supone la creciente importancia de la producción y exportación de bienes y servicios culturales que están ya en camino de superar a la producción y exportación de productos sólo manufacturados convirtiéndose cada vez más en fuente prioritaria de acumulación de capital; y finalmente supone un "proceso de homogeneización" que lamina las culturas e identidades de las naciones y de los pueblos y neutraliza en la producción teórica, intelectual y científica a las lenguas propias de esas naciones y pueblos imponiendo el inglés como "lingua franca" planetaria. ¿Recuerdan ustedes que hace un momento les conté que siendo el inglés la lengua materna de tan sólo el 8% de la población mundial es la primera lengua vehicular del mundo (lo es para el 20%), la empleada en el 22% de todas las obras que se editan y en más del 80% de los artículos científicos y técnicos?
Internet se nos aparece así a la vez como amenaza y esperanza para las lenguas minorizadas. Y que puede ayudar muy decisivamente a proteger la heterogeneidad lingüístico cultural del planeta, a consolidar las lenguas nacionales como vehículos prioritarios de las formas de expresión colectivas e individuales de las culturas, a realizar en ellas la propia producción artística, literaria, intelectual, teórica y científica, a reforzar su papel de baluartes de los contenidos originales y propios de los conceptos y las vivencias diferenciales de cada pueblo, de las específicas categorizaciones y conceptualizaciones que cada lengua realiza de los rasgos del ambiente, de las situaciones sociales y de la historia vivida y acumulada y por ello de la peculiar comprensión e interpretación de la realidad que se precipita y cristaliza en el modelo cultural propio.
Todo lo que acabo de decir vale para la Lengua de Signos española. Recuérdese que las personas Sordas son un grupo sociocultural con una lengua, organización, actitudes, valores y estructuras sociales propias.
Y que la Lengua de Signos Española, en tanto que vehículo natural de participación en los procesos informativos y comunicativos de la sociedad, es el eje fundamental sobre el que debe pivotar cualquier acción del colectivo de personas Sordas en su lucha por la igualdad social. La Lengua de Signos Española debería ser el núcleo de cualquier discurso que se quiera articular alrededor de las personas Sordas.
El reconocimiento legal de la LSE supone la condición sine qua non para poder abordar con plenas garantías la participación integral de las personas Sordas en la nueva sociedad de la información y el conocimiento que está apareciendo ante nuestros ojos. Para forzar ese reconocimiento legal será una palanca eficaz cuanta mayor presencia de la LSE se logre en Internet.
Internet es el territorio abierto, el nuevo Far West sin vallas, en el que gentes decididas pueden crear espacios propios de un idioma y para un idioma sencillamente ocupándolo, sencillamente abriendo y ocupando ciberespacio en ese idioma. La cuestión estriba en crear los nichos, en crear los segmentos en los que se usa un idioma, en generar una masa crítica mínima de usuarios en un idioma (la Lengua de Signos Española por ejemplo).